Cuentacuarenta bajo la mirada de Noemí Gómez

Los cuentos decoran nuestra vida desde bien pequeños. Uno de los pocos recuerdos que tengo de mis primeros años en la EGB es de la señorita Isabel, y la tremenda excitación que nacía en mi pecho cuando decía: “Ahora os voy a contar un cuento”.

Con los años y las ganas de hacerse mayor, se pierde casi por completo ese gusto por sentarse a escuchar cuentos, parece como que eso es solo para los niños, pero cuando comencé mi andadura en las bibliotecas municipales, aquello renació con gran fuerza después de un largo letargo. Recuerdo acudir a la biblioteca de mi pueblo como una niña más a los cuentacuentos infantiles, y echar un ojo siempre que he podido a los que se organizaban en mi biblioteca. Y poco a poco, descubrí que también había cuentos para mayores: en bibliotecas, en bares, en centros de yoga, etc. La magia había vuelto a mi vida.

Y como escuchar cuentos es una de las cosas que más me gusta en la vida y, por qué no decirlo, soy buena amiga de la directora, este año decidí no perderme el Cuentacuarenta, el Ciclo Internacional de Narración Oral para Adultos de Ávila.

Cuentacuarenta es un proyecto muy joven pero muy prometedor. Este 2013 han celebrado su segunda edición, pero no hay que olvidar la primera de ellas. El origen de la idea es sencillo: cuarenta días de cuentos por toda la ciudad entre el mes de febrero y el de marzo. El objetivo: dinamizar la ciudad de Ávila y ofrecer propuestas culturales de calidad con la narración oral por bandera. Porque el Cuentacuarenta no es sin Ávila, y Ávila algún día no será sin el Cuentacuarenta, aunque la creadora de la idea traiga aires mediterráneos.

Patricia Picazo de Fez es bibliotecaria y narradora oral (creo que ya pesa más lo segundo), y desde hace unos pocos años reside en Ávila. Inquieta, dinámica y creativa, decidió involucrar a toda la ciudad en un gran proyecto de narración oral y lo consiguió. Bares, librerías, restaurantes, y establecimientos de todo tipo cedieron sus espacios para que narradores de un lado y otro del charco inundaran de palabras las paredes y los oídos. De aquella primera edición de 2012, y después de una gran esfuerzo, quedó un muy buen sabor de boca, y aunque Patricia dijo que nunca más repetiría, [http://patriciapicazo.blogspot.com.es/2013/01/ii-cuentacuarenta.html] en 2013 se volvió a organizar, y de qué manera.

Bajo mi punto de vista, la edición de 2013 ha sido la explosión del proyecto. A la idea sencilla de convocar al público en bares y restaurantes a escuchar cuentos, se le ha sumado este año una campaña de crowdfunding, un proyecto de sensibilización sobre el autismo, la apertura de nuevos espacios en la web y redes sociales, e ilusión, mucha ilusión.

Carolina Rueda

Mi asistencia al ciclo tuvo lugar el último fin de semana del mismo. Los artistas invitados para esos días eran Quico Cadaval y Carolina Rueda, muy diferentes en sus estilos e inmejorables en su puesta en escena.

Comenzó el día sobre la una de la tarde con la “Ronda de cuentos”, novedad de la edición de 2013. Todos los sábados del ciclo se vinieron realizando estas rondas, que suponían la actividad central de la campaña de sensibilización sobre autismo [http://pinterest.com/cuentacuarenta/40-curiosidades-sobre-autismo-2013/] que este año se proyectó con la asociación Autismo Ávila. A ritmo de jazz o de tambores, los asistentes pasaban de bar en bar escuchando cuentos sobre autismo, mientras disfrutaban de una buena cerveza y su correspondiente tapa abulense. El fin de semana que yo estuve, la ronda se celebraba por la zona sur de Ávila, y el paso de bar a bar nos lo amenizó (¡y de qué manera!) el grupo de percusión avulense Yembalé. La experiencia no pudo ser mejor, pero aún quedaba Cuentacuarenta por delante.

Yembalé

También como todos los sábados, sobre las ocho y media tocaba espectáculo en el Colegio de Arquitectos de Ávila, que este año cedió su sede para acoger las sesiones principales del ciclo, ¡y qué rato más bueno que pasamos!. Durante algo más de dos horas disfrutamos de la intrigantes historias de Carolina Rueda, para pasar después a la carcajada pura de la mano de Quico Cadaval y sus historias rurales.

Quico Cadaval

Pero el fin de semana de cuento no había terminado aún, ya que el domingo pudimos disfrutar de un magnífico espectáculo de títeres con la compañia vallisoletana “La Ventanita”. Dos fueron los espectáculos que nos ofrecieron: “En el bosque” y “Musette de las IV Estaciones” dos obras muy diferentes en su puesta en escena pero con la fábula como elemento común. Ambos espectáculos me resultaron una auténtica delicia, y especialmente llamativo ya que nunca había visto nada parecido.

La Ventanita

En conclusión: en lo que va de año, no he aprovechado más un fin de semana, que el que asistí al Cuentacuarenta. Carcajadas, tensión, risas, música, cañas, pinchos, buena gente…

Recomendable 100%. ¡Ya estoy esperando la tercera edición!

Noemí Gómez Pereda
Bibliotecaria de la Biblioteca Central de Cantabria

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